La libertad que el Gobierno central da a las diferentes Comunidad Autonómicas a gestionar como ellos quieran la educación ha provocado más de un enfrentamiento entre los centros educativos y los padres, especialmente por la enseñanza “en una determinada lengua”. Así, una madre está haciendo frente al gobierno balear para que su hijo pueda dar clases en castellano.

En el colegio le obligaron a cambiar a su hijo de rama

María es la madre de uno de los tantos niños que en el colegio público Practiques de Palma fue afectada por obligarle a hacer que su hijo estuviera en la rama catalana. Cuando apuntó a su hijo para 3º de Infantil, recibió muchas presiones, asegurando que si su hijo no estudiaba el curso en catalán sería un “bicho raro”. Al final, tanta presión le hizo cambiar de opción y que su hijo estudiase en la rama catalán.

Pero poco tiempo después se enteró que otros padres se vieron en la misma situación, cosa que le pareció injusta que desde el centro le obligase a su hijo estudiar en una lengua que ella no quería, porque su hijo no tiene porque dar las clases en una lengua que no es la suya. Por ello, el año pasado puso una reclamación contra el colegio pero que finalmente no siguió adelante.

Una madre lucha contra la injusticia linguística que sufren cientos de niños

Por ello decidió empezar un proceso judicial para valer los derechos de todos los estudiantes del colegio que no quieran dar clases en catalán y deseen hacerlo en castellano. Por ello está recogiendo firmas desde la plataforma charge, habiendo recaudado más de 20.000, y va a presentarse personalmente en la Consejería de Educación mientras sigue el proceso judicial. Además, insta a los padres que se encuentran en la misma situación a luchar a su lado, para garantizar que sus hijos tengan una buena educación, independientemente de la lengua.

No es un caso para nada nuevo, ya que muchos de los colegios que ofrecen ambas opciones intentan convencer a los padres para que escojan la de la lengua de la Comunidad, debido al bajo número de estudiantes que la escogen por voluntad propia. Pero para desgracia para los niños, en muchas ocasiones esto no se hace por su bien, sino que sirve como un arma de doble filo política para mantener viva la lengua de la Comunidad.

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