En España estamos acostumbrados a que el intento de reformas constitucionales, o los intentos independistas de partidos autonómicos, congelen momentáneamente las políticas del gobierno central. Pero en el caso de Italia, las políticas del país han estado paralizadas, o más bien sumidas en un estado de hibernación, por casi un año.

Hay hasta ocho bancos que están en riesgo de quiebra

“Habrá que esperar hasta el 4 de diciembre para adoptar una decisión”, era la frase que oían muchos italianos una y otra vez. Renzi, primer ministro de Italia, comenzó el 29 de diciembre de 2015 una campaña electoral con la que esperaba sacar un si a realizar una reforma constitucional.

La Banca italiana se resiente tras el "no" a Renzi

No obstante, ayer 4 de diciembre se supieron los resultados y sufrió un aplastante “no” por parte de un 60% de la población italiana. Tal y como prometió al comienzo de esta campaña electoral, el político presentó su dimisión. Que dimita o no es un problema menor ahora mismo para los italianos, que han visto como la bolsa del país caía en picado.

A esto hay que añadir que durante el tiempo que Renzi ha estado de campaña, el Gobierno ha tomado muy pocas decisiones, incluso las más importantes han quedado aparcadas con el objetivo de intentar un “si” a su intento de reforma. Esto ha provocado que por ejemplo, el banco Monte dei Paschi di Siena se vea afectado negativamente y necesite una ampliación de capital de ni más ni menos que 5.000 millones de euros. Pero no es el único, puesto que según auguró ya el The Financial Times, habría por lo menos otros siete bancos que se encontrarían en la misma situación. Actualmente la Banca italiana tiene créditos de difícil cobro pro valor de 350.000 millones de euros, y esperaban que con esta reforma pudieran por fin cubrirla y dejar de capitalizarse así mismos.

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