Con los primeros acuerdos del Brexit han llegado también cuatro dimisiones en el gobierno británico de Theresa May: Dominic Raab, ministro británico para el Brexit y Suella Braverman, también responsable del Brexit; Esther McVey, responsable de Pensiones y Trabajo y Shailesh Vara, viceministro para Irlanda del Norte. Theresa May sigue con la idea de una salida sin acuerdo, brókeres como Vestle ya anuncian las consecuencias nefastas que esto tendría para la economía y, en concreto, para la divisa del país: la libra esterlina volvería a tener una caída histórica.

Vestle ya analizaba los descensos que tuvo la libra cuando los habitantes del Reino Unido votaron sí en el referéndum de la independencia del Reino Unido de la Unión Europea, proceso que se conoce como Brexit. Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, evita mencionar la palabra recesión y dar a conocer la situación en la que se vería envuelta la libra esterlina, pero los medios de comunicación y brókeres como Vestle sí han confirmado en sus noticias que documentos del FMI sí hablan de recesión económica en caso de producirse una salida del Reino Unido de la Unión Europea sin acuerdo.

La recesión económica de la que el FMI prefiere no hablar pone de manifiesto la mala situación de la libra esterlina y la influencia que estas decisiones políticas tienen sobre ella. La devaluación económica como consecuencia de una salida sin acuerdo desencadenaría en inflación y restricción de los salarios de los trabajadores durante varios años.

A finales de este mes los gobiernos se reunirán en una cumbre para decidir cómo va a ser exactamente esta salida final y qué relación tendrá el Reino Unido con la Unión Europea en el futuro. También se reunirán todos los ministros de los países afectados antes de la cumbre, para decidir qué dirección tomarán las reuniones de la cumbre.

El descontento se palpa en el Reino Unido: los británicos no están conformes con como la Primera Ministra está gestionando la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Los medios de comunicación publican todos los fallos de Theresa May, mientras que algunos británicos se arrepienten de haber votado sí en el referéndum de la independencia del Reino Unido, según manifiestan en las redes sociales. El responsable de la negociación de la salida del Reino Unido en Bruselas, Michel Barnier, defiende una salida amistosa: “queremos poder seguir siendo amigos del Reino Unido cuando ya no forme parte de la UE”.

Jacob Rees-Mogg, del Partido Conservador británico, no está de acuerdo con la negociaciones de Theresa May, y ha planteado una moción de censura ante la Cámara de los Comunes bajo el argumento de que “May no está respetando sus promesas respecto a la unión aduanera y a mantener la integridad territorial”.

Según Vestle, los instrumentos financieros volverán a sufrir las consecuencias de las decisiones políticas una vez se celebre la cumbre en Argentina. La libra podrá descender bruscamente en caso de que se llegue a un Brexit sin acuerdo.  

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