En el cine uno puede ver de todo, lo que lo hace ser maravilloso y único. Pero sabe que todo es diferente cuando se topa con películas como Her.

En 2001 Steven Spielberg sorprendió a todos con la película Inteligencia Artificial en la que un niño robot mostraba sentimientos humanos hacía su madre adoptiva, y durante toda la cinta lo que desea es estar con ella a toda costa, incluso desenado convertirse en un niño de verdad. Así, otras películas nos han mostrado momentos en los que las máquinas intentan interactuar con los humanos, como la película Cortocircuito, otras en la que los humanos los detestábamos, como en Yo, Robot, y otras en las máquinas lo único que querían eran dominarnos, como en Terminator.

Es por eso que Her buscaba ser algo diferente, mostrando como podría ser el amor entre una persona de carne y hueso con una Inteligencia Artificial. Pero en este caso, la IA no tenía un cuerpo físico, sino que tan solo era una voz a través de un dispositivo informático.

El espectador enseguida se siente estrechamente unido al protagonista de esta película, un hombre que a pesar de tener un gran don para poder derretir el corazón de los demás es incapaz de hacer lo propio con el corazón de su mujer que lo acaba dejando, en un divorcio que le destroza la vida. Y su única forma de salir de un pozo sin fondo es a través de un nuevo dispositivo que se adaptará a sus necesidades.

Theodore sabe en todo momento que se trata de una Inteligencia Artificial, y que está programada para complacer todas sus necesidades, sin rechistar. ¿Puede entonces un ser humano de enamorarse únicamente de una voz, hermosa y al mismo tiempo sensual, que responderá a todo lo que él quiere escuchar? Pues así es para el protagonista de esta película.

Una película donde las actuaciones de los actores son estelares, y que a pesar de su duración no apetece para nada quitar la vista de la pantalla en ningún momento de los 120 minutos que dura la cinta.

Es una historia mágica en donde la mente de Theodore transporta al espectador por la senda de descubrir lo que puede llegar a ser la relación entre un ser humano y un dispositivo que sabe actuar como un ser humano, algo que hasta ahora nunca se había visto en el cine.

Actores

Joaquin Phoenix: Aunque es más conocido por haber interpretado el papel de Comodus en la película Gladiator, lo cierto es que Joaquin Phoenix  empezó haciendo pequeñas campañas publicitarias y apareció en algunos shows de televisión, como 7 esposas para 7 hermanos y Backwards: The Riddle of dislexia.

Pero su gran debut en la gran pantalla no llegó hasta que hizo su aparición en la película Space Campo en 1986 e hizo su debut como protagonista en la película Russkies en 1987. Esto le valió para ser protagonista en Parenthood de 1989, donde se confirmó como una estrella infantil.

Amy Adams: Desde muy pequeña sintió la llamada de la música y el ballet, por lo que desde muy pequeña comenzó a participar en representaciones teatrales, donde fue captada por cazatalentos. Pero en el cine no entró hasta 1999, cuando con 25 años le propusieron aparecer en la película Muérete bonita, donde la Kristie Alley le animó a que se dedicase al cine.

Su éxito llegó con la película Atrápame si puedes, donde compartió reparto con Leonardo DiCaprio y Tom Hanks, pero la película con la que realmente consiguió muy buenas críticas fue con la película Junebug, con la que fue nominada al Oscar a la mejor actriz secundaria. No obstante, su pasión seguía siendo la música y el baile, lo que la hizo superar a las más de 300 aspirantes que pelearon por el papel de Giselle de la película Encantada de Walt Disney.
Rooney Mara: Ser la hermana pequeña de Kate Mara siempre la ha dejado un poco a la sombra. Su carrera comenzó en 2005, apareciendo en algunas series, siendo la protagonista del drama Tanner Hall en 2009.

No obstante, no fue hasta 2010 cuando dejó de ser una actriz anónima para los críticos de cine cuando consiguió el papel protagonista en el remake de Pesadilla de Elm Street  y la película la Red Social, dos películas en la que fue muy apaludida y valorada por la crítica en general.
Olivia Wilde: Desde los dos años deseaba ser actriz, pero no fue hasta secundaria cuando pudo entrar en un grupo de teatro y comenzar su andaduría en el mundo artístico. Es especialmente conocida por su papel en la serie House y The O.C.

En cuanto a cine, su gran oportunidad llegó con The girl next door, y desde entonces ha hecho muchas apariciones en grandes producciones con actores de la altura de Bruce Willis en la película Alpha Dogs y otros papeles un poco más menores con actores como Jack Black en Año uno.
Scarlett Johansson: Siendo considerada como “la única actriz a la que todos acuden”, lo cierto es que Scarlett trabajó muy duro para situarse donde se encuentra. A los 8 años debutó por primera vez en los escenarios, pero su primer papel en el cine fue en la película Un muchacho llamado Norte, donde tuvo un papel menor. Pero poco a poco fue ganando presencia en el mundo del cine participando en películas con actores de renombre, como Sean Connery en Causa Justa, con Robert Redford en El hombre que susurraba a los caballos o estando bajo la dirección de Woody Allen en la película Match Point, la que le sirvió para obtener un gran reconocimiento, o Bill Murray en Lost in traslation.

Ha participado en toda clase de películas de todos los géneros, lo que le ha ayudado a encontrar una forma única de entender el cine y que es lo que se intenta representar a través de este. En la actualidad es sobre todo conocida por su papel de la Viuda negra en Los Vengadores.

Spike Jonze

Sin lugar a dudas que no hay nadie que haya sorprendido más como director, así como guionista, como el caso de Spike Jonze, pues cuando decidió convertirse en director de cine todo el mundo le miraba por encima del hombro, considerando que estaba loco. No era nada raro, puesto que lo único que había hecho era algún papel como actor, comenzando en 1993 con Mi vida loca y sobre todo había dirigido videos musicales, como el videoclip Elektrobank de los Chemical Brothers en el que también apareció su mujer, la directora Sofia Coppola.

Sin embargo, en 1999 acalló bocas cuando estrenó la película Cómo ser John Malkovich, la cual fue nominada a los oscar como el mejor director. Dejó el listón muy alto, pero lo supo mantener con su siguiente película, Adaptation: El ladrón de orquídeas, en el 2002 con Nicolas Cage como parte del reparto, quien siguió totalmente sus instrucción y fue nominado para la estar en la gran alfombra roja.

Ese mismo año, lo cuál puede que sea una de sus peores apuestas, fue el productor de la película Jackass. Tras unos años en silencio como director, regresó en la silla detrás de las cámaras para la película Donde viven los monstruos en 2009 que adapta el cuento de Maurice Sendak, que aunque esta vez no fue para los Oscar si que recibió muy buenas críticas por los profesionales del sector.

De nuevo estuvo un tiempo en silencio como director de cine, continuando siendo director de grupos y cantantes, así como siguió produciendo más películas de Jackass, y también participó como actor en la película El lobo de Wall Street.

Ese mismo año volvió a ser director de cine con la película Her, de la cuál él mismo se encargó de escribir personalmente el guión en colaboración con otra guionista. La idea de esta nueva película era la de crear una película en la que la relación entre un humano y una Inteligencia Artificial fuera mucho más allá de lo que se había anteriormente en la gran pantalla con películas como I.A o Yo, Robot.  Con esta película consiguió el Oscar al mejor guión original.

Sinopsis

Los Ángeles, en un future cercano Theodore Twombly (Joan Phoenix) se gana la vida escribiendo cartas de amor por encargo en nombre de otras personas. Sin embargo, a pesar de lo bueno que es en su trabajo no es capaz de mantener vivo la llama de su matrimonio y se encuentra en la última etapa de un traumático divorcio.

Ahora, solo y desolado, le llama la atención un curioso y avanzado sistema operativo, el cual promete ser una entidad intuitiva con cada usuario. Tras pensárselo mucho, Theodore decide probarlo y se lleva una gran sorpresa cuando conoce a Samantha (Scarlett Johansson), una suave y brillante voz femenina que es perspicaz, sensible y bastante divertida. Desde el primer momento que escucha su voz, a Theodore le encanta.

Antes de que se den cuenta, la Inteligencia Artifical y Theodore pasan mucho tiempo juntos, pues esa sexy y bonita voz sabe como escuchar las penas de un hombre y darle conseguir con el objetivo de satisfacer los deseos de su dueño, tal y como está escrito en su código fuente.

Sin embargo, Theodore va sintiendo cada vez algo más fuerte por Samantha, pues nunca había encontrado a una chica como ella: sensible, que sepa lo que quiere y que, sobre todo, entienda las penas que siente. Es más, Samantha también va sintiendo algo cada vez más fuerte por Theodore. No obstante ella no es más que un robot, una voz que le habla y le responde a todo lo que el quiere escuchar, no es una persona viva con la que pueda estar. Esto sumirá a Theodore en un nuevo camino de descubrimiento en un mundo que hasta ahora le era totalmente desconocido, incluso para un hombre que tiene tanto mano para escribir cartas de amor.

¿Acabará realmente bien la historia de Theodore y Samantha? ¿Serán capaces de ser felices y comer perdices? ¿O acaso Theodore va a meterse en un terreno con mucha pendiente por el cual puede caer sin parar hasta acabar cayendo por un precipicio sin fin? Una historia de amor que busca romper con todo lo anteriormente establecido, entre una persona humana y una Inteligencia Artificial.

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