La batalla del gobierno catalán por lograr el independentismo de Cataluña no para de dejar víctimas a su paso. Las que más, son pequeños comercios que ven como, injustamente, son multados por inspectores del Govern que aseguran que están cometiendo una “infracción lingüística”.

Una situación que lleva repitiéndose muchos años

Una de las familias afectadas por esta situación es la familia Moreno, que en el año 2008 acudió a su local un inspector de la Agencia Catalana de Consumo que entró en su tienda, de muebles y decoración, que el comerciante tiene en Sant Adriá del Besos. El objetivo de la visita no era otro que informarle de que el establecimiento iba a ser sancionado por no rotular en catalán.

Pero, ¿qué fue lo que hizo que este inspector decidiera interponer tal sanción? No fue por el nombre del negocio que es Tresimodern, que no es ni castellano ni catalán. Si no más bien unas letras de PVC de un tamaño bastante discreto, que contaba con dos lemas para atraer a la clientela “El diseño marca la comodidad” y “la calidad tiene un nombre”. Dos eslóganes de un pequeño tamaño, pero además, explicaban que la información de un mueble hecho en Zaragoza no debía venir en castellano, sino en catalán, por lo que recibieron una multa de 1.260 euros.

1.260 euros de multa por no poner información en catalán

Así pues, la familia recibió esta injusta multa. El comerciante no ha cambiado el rótulo, puesto que el negocio no le da para gastarse entre 600 y 700 euros para cambiar unas letras que están en perfecto estado. A todo esto, la tienda que tienen el 90% de los clientes que entran en la tienda hablan en castellano y en ningún momento exigen que se les hable en catalán, por lo que consideran absurda esta denuncia. Y no son los únicos, puesto que en el año 2015 se contaron más de 60 casos.

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